MACHACA ICONS EDITION: UN RANT SOBRE MÚSICA, MUJERES Y LO MISMO DE SIEMPRE

La música está tan presente en nuestro día a día que a veces se nos olvida, para muchos se vuelve algo básico, que te acompaña el día a día. Luego, si te dedicas a esta industria, tocas, tomas fotos, escribes, produces, es muy fácil clavarte en todo lo que rodea a la música… y olvidar la música en sí.


Porque antes de querer dedicarnos a esto, antes de subirnos a un escenario… fuimos fans. Hubo alguien que nos voló la cabeza. Por su voz, por su ritmo, por sus letras. En mi caso, muchas de esas personas han sido mujeres. Y no sé exactamente por qué, pero es algo que tengo muy claro desde hace varios años: escucho mucha más música compuesta o interpretada por mujeres que por hombres. No por el hecho de ser mujeres, ni por una postura forzada… sino porque muchas veces sus letras, su forma de escribir, de ver el mundo, me hacen sentido.


Cuando Océano Sonoro me invitó a escribir esta columna, me costó decidir de qué hablar. Pero al final siempre volvemos a lo mismo: música. Justo por eso, hoy quiero hablar de algo muy específico: el Machaca… y las mujeres en la música en México.

Hace poco terminé de leer el Estudio de Brecha de Género en Festivales Mexicanos 2025 de Sonoridad MX. El dato es claro: las mujeres siguen siendo minoría en los carteles. Y no, no es algo que sorprenda. Es algo que ya sabemos.

 

Sonoridad lleva desde 2019 insistiendo en esto, y vale la pena decirlo: no cualquiera se toma el tiempo de juntar datos, analizarlos y exhibir algo que muchos prefieren ignorar. Gracias a Karina Cabrera y a todo su equipo por hacer esa chamba.

 

Después, si hablamos de festivales en México… también hay otro tema. Uno del que podríamos hablar horas. El mismo círculo. Los mismos managers. Los mismos promotores. Los mismos nombres. No importa si el festival es en el norte, en el centro o en el sur: es muy probable que veas a las mismas bandas una y otra vez.

A veces incluso en el mismo festival, en diferentes formatos. Luego los ves en ferias, en shows de ciudad, en todos lados. Y no, no está mal. Pero sí dice algo: el ecosistema se volvió cómodo.

 

Y eso abre un par de preguntas incómodas para la industria: ¿Hacia dónde va a evolucionar un circuito musical donde tus headliners actualmente tienen 40 o 50 años? ¿Quiénes son los headliners del futuro… si no estamos generando espacios para que existan.

 

Ese es un tema que sin duda profundizaré más adelante. Hoy quiero ir a algo más concreto. Porque la fórmula ya se usó. Se repitió. Y se volvió a masticar mil veces.

Y justo ahí es donde entra Machaca Icons Editon. Porque esto no se siente como lo mismo. Se siente como una decisión. Una curaduría pensada. Arriesgada, pero también muy inteligente. No es cualquier cosa armar un cartel así en México. Y menos en un contexto donde lo fácil sería repetir lo que ya sabes que funciona.

 

Melo Montoya no es nuevo en esto. Conoce la industria, sabe leer al público y sabe perfectamente cuándo hacer algo distinto… sin perder fuerza. Y esto se siente como eso: un momento donde decides mover la conversación, pero sin dejar de vender boletos.

 

Porque además, siendo honestos, el cartel está cabrón. A mí, en lo personal, me provoca mucha ilusión. De esas veces que dices: no puedo creer que voy a ver a todas estas artistas el mismo día.

Y también me emociona por otra razón: siento que el ambiente va a ser distinto. No solo por quién está arriba del escenario, sino por quién va a estar abajo. Otro tipo de público. Otra energía. Otra forma de vivir la música. Y eso, en un país donde esto casi no pasa, sí importa.

 

El año pasado vimos algo similar con Hera. Un festival enorme apostando por talento femenino. Y como público, claro que emociona. Claro que quieres ir. Yo me quedé con muchas ganas. Pero también deja una sensación rara. Porque por un lado piensas: qué chingón que existan estos espacios. Y por otro… ¿por qué tienen que existir? ¿Por qué tiene que haber un festival de mujeres para que esto pase?

 

Y nuevamente se vuelve incómodo. Porque el problema no es que no haya talento. Eso ya quedó clarísimo desde hace décadas. Recibiremos a artistas que desde los 90s nos lo vienen gritando.

 

Shirley Manson al frente de Garbage, con una postura directa, incómoda, política.

Natalie Imbruglia venía del mundo mainstream, televisión, modelaje, lo que se suponía que debía ser una estrella, pero con su música encontró otro lugar: uno introspectivo, alternativo, profundamente melancólico. Y su estética, despreocupada y honesta, iba en contra de los estándares de perfección que dominaban la época.


The Cardigans jugaban con una dualidad constante: sonaban dulces, casi inocentes, pero sus letras iban mucho más allá del amor romántico.

 

Lindsey Stirling rompió con la idea de lo que debía ser un instrumento clásico, llevando el violín a un terreno más visual, más energético y completamente escénico.

 

Y además como cereza del pastel tenemos a Alanis Morissette quien nos ha demostrado como suena una canción que nace desde un lugar crudo, honesto, sin filtro. “You Oughta Know” no solo fue una rola. Fue una puerta para muchas mujeres. Una forma de decir: puedes escribir lo que quieras. Puedes sentir lo que quieras. Puedes ser lo que quieras arriba de un escenario. Y eso marcó a toda una generación. No existiría una Katy Perry como la conocemos sin Alanis. Ella misma lo ha dicho.

Hoy hay más mujeres en la música, sí. Pero también hay algo que no termina de cuadrar. Porque muchas veces parece que la industria sí acepta a las mujeres… pero bajo ciertas reglas. Reglas que no aplican igual para los hombres.

 

Esto no le va a caer bien a más de uno, pero es real que a muchos de los hombres no siempre se les exige cantar afinados, ni tener letras profundas, ni cumplir con una estética específica. A las mujeres sí, se nos quiere perfectas en el escenario. Mientras ellos pueden salir a tocar con la playera con la que se despertaron, sin siquiera lavarse la cara. Y eso no es discurso. Se vive. Se ve en quién abre shows. Se ve en quién pisa festivales. Se ve en el booking, en el trato, en las oportunidades. He visto proyectos de hombres con tres canciones en plataformas tocando festivales. Y a mujeres tener que demostrar el doble, o el triple.

 

El compadrazgo existe. Los círculos cerrados existen. Y muchas veces, siguen siendo entre hombres. Y no solo arriba del escenario. También en producción. En staff. En quién toma decisiones.

 

Con mucha ilusión espero el 18 de abril, Machaca Icons Edition no viene a “probar” nada. Viene a recordarnos algo que siempre ha estado ahí y que la industria ha decidido ignorar por mucho tiempo. El talento nunca fue el problema.

 

Y cuando dejas de repetir la fórmula, pasan cosas interesantes. El mejor de los éxitos en esta edición y espero ver a muchas mujeres apoyando a más mujeres en este festival. Te dejo aquí la playlist oficial para que puedas cantar a todo pulmón

Author Profile

Compositora, cantante y líder de Inda Midland.

Licenciada en Derecho.

Activa en la gestión y promoción de proyectos dentro de la escena musical independiente.

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