La Fenal ha sido uno de mis eventos favoritos en la ciudad desde que era adolescente. A lo largo de los años, se ha convertido en un punto de encuentro donde convergen varias de las cosas que más me apasionan en la vida: la literatura, la música y la amistad.
Recuerdo con mucho cariño y nostalgia aquellos conciertos de la Fenal en los que pude ver a Hello Seahorse!, Austin TV, Kinky, entre otros proyectos que hoy siguen marcando el pulso de la escena. Sin duda, esos recuerdos me remiten a una era musical que amalgamaba con gran maestría influencias nacionales e internacionales, al tiempo que cada banda consolidaba una identidad propia a través de potentes elementos distintivos.
Austin TV en la Fenal del 2011. Fotos tomadas por Marlene Rivas. Dipositivo: Nokia 6070.
Los esfuerzos por mantener un evento enfocado en la promoción de la literatura y la lectura, en diálogo con la música, no son coincidencia. Las personas a cargo de la organización lo saben bien. Por eso, a lo largo de los años, la Fenal no solo ha ofrecido conciertos memorables, sino también la presencia de autores y autoras que han escrito sobre la música: Xavier Velasco, Alejandro Franco, Amandititita, José Manuel Valenzuela Arce, Irving Welsh, entre muchos otros nombres. El año pasado, particularmente, tuvimos la visita de Javier Ramírez, mejor conocido como El Cha para presentar Sonidos de México.
Desde que me enteré de su participación, me emocioné bastante. Cha ha estado presente en la escena musical mexicana desde los años 80: una época en la que el rock urbano, el pop de Televisa, las escasas influencias anglo que llegaban a nuestro país, el arrebato juvenil y el impulso de ir contra el sistema y la censura se mezclaron para dar lugar a una generación de músicos, músicas y bandas que hoy son pilares del rock y el pop mexicano contemporáneo. Su huella sigue vigente —o incluso más fuerte—, como lo demuestra su presencia constante en lineups de festivales y ferias (aunque esa es conversación para otra entrada).
Poder realizar este tipo de entrevistas significa mucho para mí y, sin duda, también representa un reto. La trayectoria y el quehacer diario de estos personajes son factores que elevan la exigencia, pero sobre todo lo hace el hecho de que sus carreras se han sostenido, en gran medida, gracias a la creatividad. La creatividad, en mi vida, juega un rol crucial: muchas de las decisiones que tomo giran en torno a vivir de manera más creativa. Tener acceso a mentes para las cuales esto también ha sido imperativo me motiva y me impulsa a diseñar cada entrevista de la mejor manera posible desde esa perspectiva.
Normalmente, el tiempo asignado para estas entrevistas es breve. Al tener un carácter promocional, suelen resolverse en 10, 15 o 20 minutos. Sin embargo, a veces es posible extender ese tiempo y colar alguna pregunta que nutra la conversación.
Por eso paso días sopesando cuáles serán las cinco preguntas seleccionadas. Lo hago mientras me baño, mientras lavo los platos, mientras nado o cuando salgo a pasear con mis perros. Pienso en posibles respuestas, en preguntas que puedan tomar por sorpresa —sorpresas gratas, claro— a la persona entrevistada, en el orden y en un par de preguntas “salvavidas”. Después, comparto estas ideas con mi equipo y, si el veredicto final viene acompañado de emoción y una energía de anticipación, entonces tenemos luz verde.
La entrevista con Cha fue una de las más fluidas y enriquecedoras que he tenido. Además de ser un gran músico, ha explorado su faceta actoral y de locución en los últimos años, lo que se refleja en su capacidad para articular ideas con claridad y precisión.
Una de mis preguntas favoritas giró en torno al futuro del rock mexicano. Su reacción fue, en primera instancia, la esperada: sorpresa y reto. Pero su respuesta fue, además, inteligente y, en cierto sentido, profética.
Mencionó que la siguiente gran banda de rock mexicana podría ser The Warning. No es casualidad: el conjunto regiomontano, conformado por las hermanas Villarreal Vélez: Daniela, Paulina, y Alejandra, ha realizado un trabajo sólido dentro del género y ha ganado reconocimiento internacional gracias a su historia de origen, su disciplina y su potencia en vivo.
Coincidimos también en la emoción de ver a una nueva camada de músicos y músicas que se acercaron al arte durante la pandemia, y cuyos proyectos —quizá— aún se están puliendo en la intimidad de sus habitaciones.
La Fenal ya está muy cerca y me entusiasma imaginar cómo será este año la celebración de esta fiesta literaria. Acá puedes checar el programa completo de la edición número 37 de la Feria Nacional del Libro de León a celebrarse del 1 al 10 de mayo del 2026 en las inmediaciones del Poliforum: https://www.fenal.mx/
Formada en ciencia, enseñanza de idiomas y gestión, escribo sobre música desde la intersección entre análisis, narrativa y construcción: cómo se crea, cómo se comunica y cómo se sostiene.
- Marlene Rivas






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